Tuesday, April 18, 2006

mmm psé

Monday, April 17, 2006

marijane

Lo qué sube, cuando y cómo sube. Lo qué sube pude ser similar pero depende del cuando y el cómo.

Cuando sube de primeras es casi más importante, o mejor, que la eclosión final. Cuando sube y mientras, perdemos cierta capacidad de concentración, preocupación, “sensibilidad”, cuando sube llega el momento de ser verdaderemente y netamente yo, sin entorno, sujeción... Es cierto eso, de que díficil es reconocerse en el espejo, no es que no seamos es que lo que nos devuelve el espejo no es reflejo de lo que pensamos que somos. Sin “sensibilidad” cerebral el resto de sentidos están liberados, lo que sube ya no sube, se mantiene flota.

Entonces somos capaces de amar, querer, dar... nos convertimos en osos amorosos, nos volvemos humanitas por excelencia, quieres tocarlo todo, sentirlo todo, sonreir, abrazar, besar, regalar mimar sin miedo a las represalias.

En consecuencia, cuando sube nos volvemos lo que despiertamente denominan “tonto” y todos los tontos son buenos, o todos los buenos son tontos?

En realidad, comenzamos a experimentar lo que sube, por norma general, cuando sobrepasamos la pubertad, hasta entonces se supone no deberíamos haber probado alguno de los “cómo” ímplicitos en el título. Es decir, mientras somos niños no se nos adormece nunca el cerebro, somos más egoistas pero nunca seremos mas inteligentes, nunca nuestro cerebro volverá a estar igual de despierto.

A lo que voy de cuando sube, flota en ascenso, y liberados los sentidos se expanden, desgraciadamente siempre queda algún reducto que pueda despertar y hacer que los sentidos se concentren en algún punto durante lo que puede ser un minuto o una hora, lo que se llama paranoia, este caso suele pasar con el segundo “cómo” (si el reducto despierta y me dice que me pica, y yo confundida sé que no, toda esa sugestión me estará diciendo que es mentira pero la cuestión es que me pica y me estoy empezando a obsesionar en que debería rascarme aunque sepa que es mentira...), aunque también se puede vislumbran en el 1º y el 3º, pero de forma más discreta, seguramente debido a la mayor sugestión del 2º “cómo”, aunque el 1º y el 3º también suponen cierta sugestión. Jaja, bueno esto último es ejemplo de concentración en una desviación...

Lo de los sentidos es diferente, lo qué sube puede concentrarse en el tacto, olor, sabor a veces el sentido más menospreciado es la vista, pero también tiene sus momentos. Cuando sube la insensibilidad es terriblemente sensible al yo, lo que hacemos más bien, alejados de todo entorno, es evocar olor, sabor y tacto, que si no se encuentra, confundimos adormilados para que sea, para que esté.


Todos hemos de haber sentido lo qué sube, haber deseado reiniciar la CPU, es un hecho natural. Eso sí, cuando lo qué sube llega, el descenso es gradual también pero más rápido e implica desgarró en la caída, rápido olvido del lapsus de adormecimiento, de buen tonto o del tonto bueno... y hace díficl reconocerse otra vez en el espejo o reconocer a otros, o tal situación tan embarazoza, lo que violenta lo qué hacemos cuando lo vemos a otros. Perdemos al tonto bueno, el qué nos hace frágiles, y nos volvemos sensibles a lo que nos dan los demás.

La tensión entonces toma lugar, comienza a crecer también, producida porque en el fondo lo que queremos es subir, reiniciar, vaciar, divagar, mantenernos y flotar en ascenso.

Encontrarnos a nosotros mismos netamente, sin sujeción, entorno, sin nadie más o con todo a la vez. Desde fuera y por dentro.

A esto lo llaman vicio.

En el reino animal los únicos con vicios somos nosotros al parecer.

Sobre los “cómo”, seguramente haya más, o puede que podamos crear familias de estas mismas tres ramas, pero como el tema es típico el título es tópico.



Y como dicen por ahí, hasta aquí puedo leer, o así son las cosas y asi se las hemos contado.